Saltar al contenido

Así pienso · Coherencia

Sin Baldor en la política

Algunos politiqueros vuelven a estudiar a Baldor para calcular qué partido les conviene. El cálculo que importa es otro: liderazgos con principios que pongan a Antioquia Primero.

Por Alejandro Arbeláez A. · · 3 min de lectura

Alejandro Arbeláez A., con camiseta negra «Antioquia Primero» y un pocillo de café, de pie junto a Álvaro Uribe Vélez, sobre fondo claro
Con Álvaro Uribe Vélez

En época electoral, algunos politiqueros vuelven a estudiar a Baldor: calculan qué partido les conviene, renuncian al que los ha acompañado toda la vida porque ya no está de moda —Liberal o Conservador—, se hacen los independientes recogiendo firmas y se acercan a otros para asegurar un aval.

Los que ayer caminaban junto a Uribe y al Centro Democrático hoy hablan en voz baja, como si su historia les diera vergüenza. Mañana, si los números cambian, volverán a buscar la foto.

«Entiendo las alianzas para trabajar por Antioquia; lo que no admito es esconder las convicciones para quedar bien con todo el mundo.»

Uribe se ha levantado muchas veces. Cada vez que algunos lo dan por acabado, vuelve a recorrer el país y a encontrarse con el fervor de la gente. ¿Cuántas veces ha resucitado Uribe?

Que lo digan en el Oriente antioqueño: allí no olvidan las tomas guerrilleras, el miedo que sembraron las FARC de Karina y el frente Carlos Alirio Buitrago del ELN; no olvidan a los alcaldes obligados a despachar lejos de sus pueblos. En esas latitudes saben lo que significó recuperar la seguridad para volver a vivir con esperanza. Esa memoria merece respeto, incluso de quienes hoy prefieren hacer cuentas antes que reconocerla.

El cálculo los gobierna. Ahora entiendo por qué Santos, el más traidor de todos, el jugador de póker, decía que solo los idiotas no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias. El problema no es de neuronas ni de idiotas: es de principios, de valores, de lealtad, porque el que sufre de desvelos se acomodará toda la vida.

Hay quienes hoy desdeñan a Uribe y al Centro Democrático para acomodarse al lado del Tigre, a quien le está yendo muy bien, y hay que reconocerlo: eso es muy bueno para Colombia. En el Centro Democrático nos gusta que a los colombianos nos vaya bien. Lo verdaderamente desdeñable para la democracia y para la coherencia es hacer tantos cálculos para estar cerca de quien lleva la ventaja del momento.

Dicen quienes buscan atacarme, en este camino que he elegido, el de aspirar a la Gobernación de mi departamento, que solo me conoce mi mamá: ese es el agravio más fuerte que han encontrado. Tienen razón, porque a mí las multitudes no me conocen por viejas alianzas con clanes políticos que han desfalcado y saqueado los recursos de los antioqueños. Tampoco me conocen por dar volteretas de acá para allá, de partido en partido y de aliados malucos a aliados peores.

He pertenecido a un solo partido, del que fui fundador y del que nunca he sido vergonzante: el Centro Democrático, con sus luces y con sus sombras. A mí no me conocen, ni me conocerán, las multitudes por traicionar a Uribe: desde hace 30 años he sido leal a él.

Mi mamá, mi familia, mis amigos y mis compañeros de trabajo me conocen bien: conocen mis principios, mi decencia, mi trayectoria académica y mi paso por el sector privado y el servicio público. Me conocen por haber actuado siempre con transparencia y respeto. Por buscar siempre hacer lo correcto.

Al que niegue a Uribe o al Centro Democrático, o al que haya saltado de partido en partido y se haya aliado en el pasado con los defensores de los acuerdos con las FARC o con clanes políticos como los de Trujillo, Luis Pérez o Daniel Quintero, déjenlo ir.

«En eso las matemáticas son claras: 0 + 0 = 0. Nadie de esa gente suma; al contrario, resta o anula.»

Queridos amigos que me leen y nuevos conocidos: el cálculo que sí importa es sencillo y está en sus manos. Es el de elegir políticos que usen el poder para servir, que sean capaces de seguir construyendo una Antioquia segura, próspera y con oportunidades sociales. Liderazgos que pongan a Antioquia Primero; los otros son solo cazadores de temporada.